Description
ver en grande * * Sumergidas como las ánforas griegas, fenicias, romanas o las de cualquier otro pueblo que navegó por el Mediterráneo, dos pequeñas ánforas hermanas han sido nuestro hallazgo para hoy, más pequeñas que las de barro, modeladas y talladas en cristal, acaso tan hermosas y también con tantos misterios escondidos y muchas historias que contar…estas dos pequeñas ánforas son de tierra adentro, de agua dulce y están rellenas, no de vino, ni de aceite, ni de uvas ni de olivas pero sí de otros jugos de la vida. Son dos diatomeas ánfora, Amphora ovalis, con su verdoso interior de cloroplasto y dos gotitas de grasa que son su salvavidas y las mantienen en equilibrio cerca de la superficie, próximas a la luz. Cuando las diatomeas se multiplican, su caja de estuche se abre por la mitad para reconstruir la parte que les falta, y para que encaje, fabrican una mitad un poco más pequeña, y así, división tras división el tamaño va disminuyendo progresivamente generación tras generación, hasta que la talla se ve tan disminuida que constituye un inconveniente. Es entonces cuando las diatomeas, cambian de comportamiento y optan por un proceso de reproducción sexual que originará no diatomeas sino unas esporas especiales, las auxosporas. Estas auxosporas harán nacer diatomeas de talla grande. Y aquí tenemos a las dos, a una recién nacida y a otra con larga experiencia. Un segundo secreto bien guardado y estudiado parcialmente en Amphora ovalis es que a ritmo de luz asciende a la superficie del agua para volver a descender, quizá para descansar, repitiendo estos movimientos de ascenso y descenso un par de veces a lo largo del día, igual que los girasoles tuercen su cuello para seguir al sol. En Amphora es la fuerza de gravedad de la Tierra la que parece influir en su descenso y el sol la que tira de ella como queriéndola llevar fuera. Y así, Amphora, en movimiento lento y continuo se reparte entre el fondo y las aguas someras. Estas ánforas tan especiales parecen vivir en cualquier tipo de aguas y aunque está escrito que son sensibles a la contaminación, en estas del río Foix , parecen vivir muy a gusto entre las cargas de sales y de nitratos. Quizá esperen mejores tiempos de aguas más limpias y mientras tanto adornan con su presencia este pequeño río. Gracias a África la podemos ver hoy aquí fotografiada a 400 aumentos con la técnica de contraste de interferencia. Con nuestra gratitud para Pilar Gil por la publicación en Qúo, a Antonio Martínez Ron ...y también Paul/ Puedes tener otra infomación en la exposición LA VIDA OCULTA DEL AGUA Y en este catálogo También en la galería de Fotolog Y nuestro granito de arena por la Paz

